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Un infeliz día
de trabajo.
Los días que el
trabajo es solar interiores son algunos de los peores para Tani. No
puede acercarse, no puede pisar el cemento fresco, no puede correr,
tiene listones límite de frontera por todas partes, no puede ayudar
ni participar, hay polvo de cemento en el ambiente, es un verdadero
aburrimiento.
Transcurren las horas
de trabajo y Tani está desesperada, da vueltas como los tigres en
las jaulas, busca su pelota, la trae y me la deja en el suelo;
finalmente se echa en la zona permitida con gran resignación y
espera a que acabe la pesada, interminable, aburrida e insoportable
jornada de solar baldosas, en la que ella piensa que ni ayuda, ni
participa ni es de utilidad.
Yo agradezco sus
largas horas de compañía.
Luis
Gálvez.
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