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Un día feliz de
trabajo.
Con Tani se siguió la
filosofía de que es más
De los diferentes
trabajos, el día que me toca de jardinero es un día feliz para Tani.
En cuanto me ve coger el pico, la pala, la podadora, etc. ya sabe
que será un gran día; le mejora considerablemente el estado de
ánimo, se rejuvenece y le entra una gran alegría porque ella hoy
trabajará también y será de gran utilidad, que es su mayor deseo y
además al aire libre.
Todo empezó siendo un
cachorro muy pequeño, en sus primeros días de corretear y
reconocerlo todo, cuando la primera vez que me vio picar en el
suelo y hacer un agujero, especialmente cuando me vio extraer la
tierra de pequeños huecos con las manos, entonces decidió que ese
trabajo lo podía hacer ella y rápidamente se puso a escarbar y sacar
tierra con las patas, naturalmente me estorbaba.
Mi primera intención
fue decirle que se quitara y me dejara trabajar pero lo pensé
despacio: aquello iba a ser una situación habitual durante años y yo
notaba que se sentía feliz considerándose útil. Entonces probé una
solución que sería la que he aplicado desde entonces con gran
satisfacción para los dos: inicio un primer agujero a un par de
metros de donde yo debo trabajar y ella rápidamente continúa
escarbando y sacando tierra con sus patas; entonces inicio los
agujeros reales y definitivos que necesito, mientras ella sigue con
el suyo. Plantados los árboles o arbustos doy por terminada la faena
y exclamo ¡muy bien!. Entonces ella corre llena de alegría por haber
trabajado y haberlo hecho bien. En ese momento que se aleja
corriendo y alegre, con unos golpes de pala tapo su agujero al que
ella ya no prestará más atención, otro día será en otro lugar
diferente.
Luis Gálvez. |