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Tani, un
reloj natural.
Es asombroso el reloj
natural interno de los animales. Tani sabe exactamente el horario de
rutina de cada uno de los miembros de la familia, a qué hora llega a
casa después del trabajo.
Un ratito antes de la
llegada habitual de cada uno se sienta en la entrada, en postura de
atención y espera la aparición por la puerta de la persona
correspondiente.
Cada llegada es una
fiesta, un saludo cariñoso, una bienvenida, una alegría inmensa.
Como no le dejamos
que se nos suba de patas para evitar mancharnos, Tani se expresa con
locas carreras de ida y venida. A cambio solo pide una cosa: una
palabra cariñosa, un saludo amable.
¡¡Grandes animales
que nos empequeñecen a las personas!!
Luis Gálvez. |