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La llegada de Tani.
No estaba previsto,
aunque siempre se comenta el tema de las mascotas no habíamos
pensado incluir un perro en la casa, eso supone nuevas obligaciones,
responsabilidades, más trabajo, tiempo y un largo etc.
Pero un día la perra
de una buena amiga sensible y cariñosa con los animales, había
tenido sus cachorros y nos regaló uno de ellos, que por
circunstancias, llegó a casa a los diez días de haber nacido.
Se le puso el nombre
de Tanis, que en andaluz quedaría como Tani.
Era una bola de
algodón negra con algunas manchas marrones en las patas, un peluche
que miraba sin ver con sus ojos negros profundos.
Inmediatamente se le
preparó lo que sería su cuna y su casa: una caja de zapatos vacía.
Se compró un biberón para alimentarla y dos libros de temas sobre
perros para informarnos y aprender algo sobre como actuar con un
animal de estas características que va a convivir en familia. Yo
había tenido perros en el campo hace tiempo pero ese era otro mundo,
aquellos eran mastines, criados con el ganado y con la misión de
proteger frente a los lobos. Tani tendría una misión muy diferente:
convivir y hacernos compañía.
Aprovecho aquí para
agradecer a nuestra amiga lo que con los años se convirtió en el
mejor regalo que yo personalmente haya tenido.
Luis Gálvez.
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